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Esos celos rojos

Celos 1

Samuel nunca pretendió salir así del armario, de golpe e improvisto. Y menos frente a él, quien había sido su mejor amigo durante cuatro años. 
(O de como sobrevivir a los celos de tu amigo heterosexual)

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Crueles intenciones

Douglas 1

Ellos eran los Douglas: ricos, famosos y guapos. Y sobre ellos decían que tenían la misma capacidad de crear dinero o escándalos.
Él era Keith. Solo Keith, porque a nadie le interesaba el apellido de un becario tímido y retraído que pasaba sus días haciendo horas extras en una de las empresas de los Douglas. Por lo menos así fue hasta que una desafortunada noche, bajo los focos deslumbrantes de una oficina, tuvo la desgracia de encontrar a su jefe en una situación de lo más indecorosa con uno de los modelos de la revista de moda dirigida por Christopher Douglas, bastardo por excelencia y su insoportable jefe.
El otro se llamada Dave, y él no trabajaba para ningún Douglas. Ni siquiera sabía quiénes eran ellos. Pero un mal golpe plantado en el rostro equivocado le puso inevitablemente en el punto de mira de Gregory Douglas. Quizás no un bastardo como su primo mayor, pero sí un impresentable y engreído niño pijo.

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anhelos perdidos

Douglas 2

Ethan McNearly, hijo de un borracho irlandés y de una prostituta, vivió su infancia entre ladrones y rateros. Entre asesinos y camellos. Junto a él solo permanecieron su hermana Jess y su mejor amigo, Colin. Nadie hubiese apostado un dólar por ellos, y menos por aquel pobre diablo que terminó entre rejas por un descuido. Solo que la fortuna decidió un día sonreírle. Y tal fue su suerte que en apenas diez años consiguió convertirse en uno de los principales tiburones del mundo económico neoyorquino. El dinero entonces no fue problema, a pesar de que muchos siguieron mirándole de forma despectiva. La gente le cerraba sus puertas mientras le abrían sus camas. Y aquello estaba bien. Porque Ethan McNearly tenía un plan. Un plan que haría pagar a aquellos que le hundieron en la miseria. Un plan que haría desaparecer finalmente aquellos lastres que seguían hundiendo su alma en aguas turbias y contaminadas por odio y desprecio.

Andy Martínez era solo otro estudiante madrileño más. Un joven de ojos oscuros y mirada retraída que un día tuvo que ver a su padre morir, dejándolos a sus hermanos y a él enterrados en deudas. Su última esperanza: una familia a la que nunca había conocido y que vivía del otro lado del Atlántico: los Douglas. Ellos le ofrecieron cobijo y ayuda, le ofrecieron esperanzas. Y todo hubiera salido bien si sus acciones y decisiones no le hubiesen colocado justo delante de los planes de Ethan McNearly.

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Especial luna de miel

Douglas 2.5

Porque frente a las hermosas aguas turquesas ambos se sentían valientes.
"Él le deseaba igual, hambriento y desesperado. Queriendo atraparlo y guardarlo para que nada ni nadie fuese capaz de alejarlo de su lado. ¿Que si quería una familia con él? Chris lo quería todo. Sí, todo lo que la vida fuese capaz de ofrecerle, él lo recibiría con los brazos abiertos".

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Ojos bicolores

Douglas 3

Un día, bajo las luces decadentes de un bar de mala muerte, William lo conoció. Él tenía ojos enormes que le recordaron a un animal perdido y desamparado. Ojos bicolores que parecían pertenecer a una persona sacada de algún cuento Disney. William bailó con él. Y lo besó. Lo miraba como si lo quisiera. A él, a Will. A quien nadie quiso antes. Solo que entonces descubrió que aquellos ojos grandes no pedían por él. El chico estaba enamorado de su gemelo.
La vida era una mala puta.

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Suya

douglas 4

Isabella Douglas tiene 33 años y sabe lo que quiere en la vida. Al menos así lo creyó hasta que lo vió a él: un adonis de cabellos dorados y ojos azules. Se llamaba Marc y simplemente era perfecto. 
Samuel Lavalle también sabe lo que quiere, solo que es mucho más dificil de conseguir, porque la sonrisa de ella, de Blue, siempre ha estado destinada a otro. 
Quizás ambos tengan algo en común, no obstante. Quizás puedan ayudarse entre sí, si es que pueden aparcar sus miedos y sus peleas. El amor, de todos modos, es caprichoso; porque ella era irresistible, y él simplemente humano.

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Hermosos imprevistos

Aldea Luna

Más de veinte años atrás, la nieve se tiñó de rojo con la sangre de su familia. Ahora, bajo la presión de recuperar el linaje de su clan, todos esperan de él que cumpla con su papel como alfa: encontrar una omega, casarse y tener descendencia. A veces, no obstante, la naturaleza halla formas extrañas de otorgar lo que se busca, concediendo la capacidad de gestar a aquellos que no estaban destinados a tenerla. Y así, Xavier Lobos se vio un día en la necesidad de esconderle a su mejor amigo, un beta también bastante extraño, que ambos iban a ser padres.
Alexis también lo perdió todo en aquella guerra. Huérfano, tuvo que cargar con el pecado de sus padres, que rompieron todas las reglas sociales para estar juntos. Nunca tuvo familia, solo aquellos que de un modo u otro fueron llenando los huecos de su corazón. Por eso mismo le parecía impensable que aquel a quien consideraba su mejor amigo fuese a negarle lo que siempre anheló.

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